jueves, 13 de noviembre de 2008

Cansancio triste

Se está enrollando el día en el pliegue desplegado de otra noche. Estoy cansada. El cansancio me da hastío y tristeza porque no logro vislumbrar un final y todo sigue. Hay fragmentos desguazados por todas partes que deben ser reunidos si el tedio no me invadiera para teñirlo todo con su luz gris. Hablan los párpados pesados, pero yo debería dormir de tanto grito con perfume a madre vieja. Ya no quiero que me hables. Ya no quiero que lleguen tus palabras de antaño a lastimarme como entonces pero ahora. No puedo escucharte porque tengo el alma amurallada de dolores y deseo que te vayas de mi memoria por todos y cada uno de los días que me faltan vivir. Soplan los remolinos de la historia que han sido sucesivas puñaladas de hielo en el torrente de la sangre que alguna vez fue todo lo que nos unió y hoy ya ni siquiera. Yo hubiera deseado un edredón de plumas para echarme a dormir con tus manos rozando mis cabellos infantiles. No puedo ni siquiera nombrarte con las letras que componen tu nombre. Tan lejos estás vos de mí.

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