domingo, 2 de noviembre de 2008

Idus

Nunca entendiste nada y seguís sin entender. La comprensión es un don divino y cuando naciste seguramente los dioses venían de bacanal en bacanal y se quedaron dormidos hasta tarde. ¡Qué le vas a hacer! Alea iacta est..., dijo César y cruzó el Rubicón. El caso es que él tampoco tenía el don: no supo prever a Brutus ni los idus de marzo ni el puñal trapero y vengador. Y así van los hombres por el mundo: de desazón en desazón.

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