miércoles, 19 de noviembre de 2008

Mea culpa

Al pie de la tormenta
Al pie de las murallas infectadas de peste
Al pie de los leprosarios en ruinas
Al pie de mis propias infecciones purulentas
quiero dar vuelta mi alma para reconocer
cómo es que fallé
cómo es que tantas veces fallé
cómo no supe ver con la lucidez de mi mente y la entereza de mi corazón.
Los panes no lograron levar y salieron pesados y gomosos
y yo no supe qué debía hacer:
ensayo y error y siempre error.
No es lo mismo que un hijo se enferme del estómago que del cerebro.
Nadie se siente responsable de una gastritis aunque Mónica diga que es igual.
Fallé por omnipotente, por sorda, por egoísta.
Fallé porque no supe diferenciar.
Fallé porque deseé armar palacios en los que nunca pudiera penetrar el más mínimo dolor.
Fallé por inhumana y exigente.
Quiero expulsar los demonios que me habitan y me matan la alegría.
Quiero acabar con mis tristezas de niña para siempre.
Quiero dejar de pensar alguna vez.
Quiero la calma de los redimidos para mí.
Quiero ser perdonada por todas las circunstancias en que no supe qué hacer y no pude quedarme inmóvil a esperar.
Quiero una oportunidad nueva para aprender a ser madre de un hijo.
Quiero tener la generosidad de aceptar sin rencores cuánto hice de más y de mal.
Al pie de las tumbas de mis fracasos.
Al pie de los túmulos de las fieras exhaustas.
Al pie de mí misma
Necesito empezar otra vez.
Otra vez cada vez.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La gran pregunta es........
¿por qué tanta culpa, tanto dolor? ¿Qué fue lo que los disparó?
El auto castigo sólo trae más sufrimiento, cuando lo que necesitás para seguir adelante ahora es amor, comprensión, ternura, delicadeza, pétalos de rosa que embellezcan tu camino. Tu corazón pide a gritos caricias, no más azotes, ¿sí querida?
Bisous.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...