Tan sólo un sábado














Un sábado fresco como un chorro: tenso en la superficie, pero líquido y desplazándose en su interior de agua. Transparente como un cubo de hielo, como un espejo en el que se refleja la luz de sol desguazada en colores: amarillo, naranja...Un sábado con olor a lluvia verde, a verano que empieza, a primavera que parte. Un sábado sin papeles, sin trabajo, de reposeras abiertas en el patio y mate espumoso con bombilla. Un sábado de soledad traslúcida para pensar qué voy a hacer con mis días, para dormir, para comer ciruelas, para salir de compras. Un sábado que sea el primero y el último de toda temporada. Lejos de todo, lejos de todos, menos de mi corazón y su azorada descendencia, un sábado de ropa blanca limpia, de camas que se tienden, de toallas que se esponjan, de tazas de café que tienen que ser bellas. Un sábado a solas, sin nadie que incomode la calma. Un sábado de gloria. Eso deseo para que diciembre comience con su carga de fiestas y traiga la paz que necesita mi cuerpo adelgazado, mis huesos doloridos, mi cerebro quemado, mi corazón en llamas. Un sábado. Tan sólo un sábado.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Por acá, mi marido mirando fútbol. El niño mayor con un ataque de adolescencia, mal y el pequeño repitiendo cada 10 minutos "estoy aburrido".
La estoy pasando bomba!!!
Disfrutá de tu soledad.
Besos
Majo

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