sábado, 29 de noviembre de 2008

Tan sólo un sábado














Un sábado fresco como un chorro: tenso en la superficie, pero líquido y desplazándose en su interior de agua. Transparente como un cubo de hielo, como un espejo en el que se refleja la luz de sol desguazada en colores: amarillo, naranja...Un sábado con olor a lluvia verde, a verano que empieza, a primavera que parte. Un sábado sin papeles, sin trabajo, de reposeras abiertas en el patio y mate espumoso con bombilla. Un sábado de soledad traslúcida para pensar qué voy a hacer con mis días, para dormir, para comer ciruelas, para salir de compras. Un sábado que sea el primero y el último de toda temporada. Lejos de todo, lejos de todos, menos de mi corazón y su azorada descendencia, un sábado de ropa blanca limpia, de camas que se tienden, de toallas que se esponjan, de tazas de café que tienen que ser bellas. Un sábado a solas, sin nadie que incomode la calma. Un sábado de gloria. Eso deseo para que diciembre comience con su carga de fiestas y traiga la paz que necesita mi cuerpo adelgazado, mis huesos doloridos, mi cerebro quemado, mi corazón en llamas. Un sábado. Tan sólo un sábado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Por acá, mi marido mirando fútbol. El niño mayor con un ataque de adolescencia, mal y el pequeño repitiendo cada 10 minutos "estoy aburrido".
La estoy pasando bomba!!!
Disfrutá de tu soledad.
Besos
Majo

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