jueves, 25 de diciembre de 2008

Pommes par Nina Ricci

Huele a manzana acaramelada sobre mi piel todavía dormida y es rojo deslizándose en cada uno de los pliegues de las sábanas de las que debo despegarme esta mañana de Navidad. Es todo brillante y luminoso en este instante y hay perfume a plaza de domingo en mi cuerpo. Ha quedado la noche desnuda en los zapatos de tacones de las doce y la Nochebuena se inunda de colores nuevos como las horas. Tengo reflejos rojos como pequeñas lentejuelas adheridas en mi espalda que trazan un camino, una ruta de pasos, un sendero que se enrosca en mi cintura y adelgaza su trazo en la curva de mis piernas hasta morir en mis finos tobillos. Huele a recuerdo dulce, tan dulce que me duerme, que jamás me despierta, que se hace pámpano de cristal para ascender por mi cuello y dormir en mis cabellos claros hasta mañana, hasta que pase Navidad y llegue el calor del verano a mi cuarto.

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