lunes, 5 de enero de 2009

Hostel "Perdita Durango", atendido por su dueña

Yo, de este hostel, no me voy más.
Que bien la paso en el Perdita donde la cama no tengo ni que tender.
La mesa está siempre servida y a toda hora te ofrecen un café.
La ropa limpia, el cuarto aireado y Coca Cola tenés para beber.
Lástima un poco doña Perdita:
está deschavetada,
está descontrolada,
no tiene coherencia -¿o era cohesión?-
Algunos rasgos obsesivos,
quizá unas fobias imprevistas,
de vez en cuando algún ligero malhumor.
Pero a Perdita se le perdona todo:
sirve tostadas,
enfría naranjada
y hace unas pizzas amasadas
que en ningún lado las podés comer.
Yo, de este hostel, no me voy más.
Y en veinte años, cuando ella diga:
"Hijo mío, hoy es el día, hoy cierro yo el hostel,
me voy de viaje,
quiero estar sola,
estoy cansada de hacerte de comer.",
ese día le haré una caricia y le diré:
"Perdita, andá ya mismo a hacerme un café,
quiero un tostado con un licuado
y las sábanas limpias in my bed."
Yo, de este hostel, no me voy más,
No me voy más.

(Piensa Perdita que la casa se reserva el derecho de admisión -tarde piaste, golondrina- y el de permanencia. Ya sabés. Algún día te siento en una silla para decirte: "Querido hijo mío, mamá te quiere decir algo. No lo tomes a mal, pero me voy a vivir sola." Aunque por ahora no te preocupes que para eso falta y el hostel seguirá funcionando para vos.)

Aclaración para lectores desprevenidos: No os asustéis. Acá no pasa nada, sólo sucede que Perdita y su niño han recuperado la feliz etapa en que sabían jugar y se divierten en los largos viajes en que atraviesan la agobiante ciudad en busca de asistencia terapéutica de diferente origen. Sabed disculpar los que al leer esto pudisteis preocuparos pensando que se había desatado la anarquía en el reino. Nada más lejano a ello. Perdita y su huésped gozan de excelente salud para lo que se podría esperar de ellos dos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Perdita: ¡Cuánto se extrañan las estadías en su hostel! Esos cuartos asoleados, las plantas que reverdecen el corazón urbano y hastiado de tanto tráfico ensordecedor, y en la hora del salón comedor los abadejos al curry, los volcanes con salsa de frutos rojos y los domingos con scones y tés. Entiendo que nadie quiera marcharse de allí, atendido solo por su dueña. Pronto iré a visitarla, desde ya hago mi reserva pertinente.
La saluda con respeto
Nicolás. pero usted puede decirme Romeo Dolorosa.
Te quiero, Juli

Anónimo dijo...

Che, Perdita, cuándo dejes de llorar con la muerte del Quijote, ¿tomás café en la taza que te regalé? Invitame a comer fajitas de pollo con pimientos de tres colores aunque vos los llames ajíes. ¡Perdita, Perdita! Me alegro de que hayan recuperado el juego, eso significa que todo está bien. Te extraño, nena.
Manuel
Y decile a Nicolás que no sea haga el Dolorosa que le faltan varios kilómetros por recorrer.

Anónimo dijo...

Julijuli:
¡Qué feliz me pone saber que todo está en la etapa cómo nos divertimos muriéndonos de risa! ¿Viste que iba a pasar? Apoyo a los de arriba: todos queremos un cuarto en el hostel. Ya te debés haber olvidado hasta del frío europeo que ibas a sufrir y estarás disfrutando del calor maravilloso de Baires que taaanto te gusta. Jajaja.
Te adoro, julijulijulijuli.
Un beso de cocinero
Santi

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...