A Mónica y Manuel




Hay momentos en la vida para todo:
para encontrarse, desencontrarse y volverse a encontrar,
para estar solo y estar acompañado,
para extrañar y para abrazar,
para dar besos y para enviar mails desde la distancia,
para pelear y para perdonar
para entregarse y para abandonar,
pero hay momentos que se marcan en el calendario con globos rojos y estrellitas de colores:
cuando un test de embarazo da positivo para dos,
cuando un bebé nuevo es una luz que corona el amor de un hombre y de una mujer,
cuando esos dos se miran a los ojos y deciden que eso de ser padres estaría bueno,
ese día hay que agarrar el marcador azul y redondearlo en un almanaque,
en cualquier almanaque y después brindar aunque sea con ron.
Ahora que ustedes dos van a ser nuevamente papás, pero por primera vez papás, a mí me gustaría estar allí, en Domincana, y no tener que decirles nada porque los tres (los cuatro, bebé) estaríamos abrazándonos hasta morir.
Ya llegará el momento en que eso sea realidad.

Moni: Sos el afecto más constante de mi vida, después de Pablo y el que más bien me ha hecho. Ojalá este bebé sea lo que ustedes dos son, pero mucho mejor.

Comentarios

Mónica Volonteri ha dicho que…
Gracias Juli, por tu derroche de ternura y amor.
Toca el tiempo del amor y de aflojarse y aceptar lo que la vida nos da y, en este caso, es felicidad, aunque uno se resista a creerlo. Es nuestro tiempo de ser felices. Nunca es cuando uno quiere, pero lo bueno es darse cuenta que está sucediendo y no perderse el colectivo o la guagua porque está incómoda o demasiado llena, el siguiente medio de transporte puede que venga demasiado vacío.
Te quiero, Mónica

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