martes, 13 de enero de 2009

A Mónica y Manuel




Hay momentos en la vida para todo:
para encontrarse, desencontrarse y volverse a encontrar,
para estar solo y estar acompañado,
para extrañar y para abrazar,
para dar besos y para enviar mails desde la distancia,
para pelear y para perdonar
para entregarse y para abandonar,
pero hay momentos que se marcan en el calendario con globos rojos y estrellitas de colores:
cuando un test de embarazo da positivo para dos,
cuando un bebé nuevo es una luz que corona el amor de un hombre y de una mujer,
cuando esos dos se miran a los ojos y deciden que eso de ser padres estaría bueno,
ese día hay que agarrar el marcador azul y redondearlo en un almanaque,
en cualquier almanaque y después brindar aunque sea con ron.
Ahora que ustedes dos van a ser nuevamente papás, pero por primera vez papás, a mí me gustaría estar allí, en Domincana, y no tener que decirles nada porque los tres (los cuatro, bebé) estaríamos abrazándonos hasta morir.
Ya llegará el momento en que eso sea realidad.

Moni: Sos el afecto más constante de mi vida, después de Pablo y el que más bien me ha hecho. Ojalá este bebé sea lo que ustedes dos son, pero mucho mejor.

1 comentario:

Mónica Volonteri dijo...

Gracias Juli, por tu derroche de ternura y amor.
Toca el tiempo del amor y de aflojarse y aceptar lo que la vida nos da y, en este caso, es felicidad, aunque uno se resista a creerlo. Es nuestro tiempo de ser felices. Nunca es cuando uno quiere, pero lo bueno es darse cuenta que está sucediendo y no perderse el colectivo o la guagua porque está incómoda o demasiado llena, el siguiente medio de transporte puede que venga demasiado vacío.
Te quiero, Mónica

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