lunes, 23 de febrero de 2009

Mariposa


No se trata de manuales ni tan sólo de textos instructivos en los que debe usarse el infinitivo o cualquier forma de imperativo en registro formal o informal. Se trata de no volver a atrás sobre mi misma ruta para intentar que esta vez la experiencia sea feliz. Yo, que soy fuerte y segura como una piedra, despierto sentimientos de terrible fragilidad. Es que, a veces y sólo a veces, suelo descansar si me ofrecen un hombro y hasta llego a dormirme apoyada sobre él. El asunto reside en cómo llegar hasta esa vez, Mientras tanto vuelo como una mariposa: veloz, en medio de las flores, apurada porque la vida se está acabando y se va, con la infinita tarea de libar todas las flores para siempre esté bello el jardín. Nadie puede seguirme hasta ese instante en que el aleteo se detiene y miro alrededor. En el jardín siempre queda algo por hacer y el día es corto como un soplo feroz. No hace falta instructivo que diga que la mariposa puede morirse si el viento es fuerte, que sus alas se quiebran debajo del granizo, que tanta flor ahoga con su aroma y que sólo hace falta un hombro en que anidar para descansar una vez.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...