domingo, 1 de marzo de 2009

Catulo y Lesbia


John Watherhouse, Una sirena
Odi et amo.
Quare id faciam, fortasse requiris.
Nescio, sed fieri sentio et excrucior.*
Carmen 85.
Catulo

Diciendo obviedades, no querría que camines para atrás.
Porque lo que quedó atrás es sólo un abismo de serpientes negras que te comían.
Moni y yo decíamos que no íbamos a permitir que nadie nos arruinara la vida, cuando habíamos tenido progenitores que, empeñados fervorosamente en ello y con muchos más derechos, no lo habían logrado.
Odiseo se ató al poste y taponó con cera los oídos de sus marinos. Y las sirenas cantaron en vano.
Dice Kafka que, en realidad, hicieron silencio porque las desconcertó el griego. Y él pasó, astuto y libre entre ellas, convencido de que las había vencido, mientras ellas desplegaban sus húmedos cabellos enceguecidas por la mirada ausente del marino.Algunos agregan que, en masa, las sirenas se ahogaron hasta que vinieron Andersen y Disney a rescatarlas for ever.
Siempre deberías recordar que la única belleza es que la que nace de los ojos que aman. Desaparecido el amor, se esfuma la belleza y se transforma en fealdad.
Catulo lo sabía y por eso cantó a Lesbia mientras la amaba.
Y ella sólo subsiste entre nosotros porque tuvo el amor del poeta. Otro gallo cantaría para Lesbia y los gusanos que de ella se alimentaron si el poeta no le hubiera cantado.
Recuerda a cada hora que no hay Lesbia sin Catulo, pero igual hubiera habido Catulo con Livia, Octavia o con cualquier otra dama latina.

*Odio y amo.
A menudo preguntas por qué hago esto.
No lo sé, pero lo siento y sufro.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...