domingo, 15 de marzo de 2009

Cuentos infantiles

En todos los cuentos infantiles, los deseos de los niños los llevan a la perdición: en la casa de turrón vive la bruja, apartarse del camino termina en la boca del lobo... Conclusión: no hay que escuchar la voz del deseo que es mala y hace daño; hay que obedecer a papá, a mamá o a cualquier adulto que lo reemplace (sobre todo en los tiempos de la familia disfuncional); hay que ser ciego, sordo y mudo a otra cosa que no sea lo que quieren los demás. Si Blancanieves hubiera obedecido a sus enanos tutores, no habría abierto la puerta a la manzana envenenada de la bruja. Si la Bella Durmiente no hubiera andado revoloteando por ahí, no se habría dormido la más fenomenal de las siestas. Los niños, de una buena vez por todas, deberían rebelarse y hacerse con el deseo. Quizá el mundo sería mucho mejor. O al menos los cuentos.

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