lunes, 23 de marzo de 2009

Irremediablemente

No hay una puerta allá.
Ninguna.
Sólo un par de ventanas por donde salir en caso de urgencia, pero dan a la cuna de los leopardos amarillos y a la selva de enredaderas salvajes.
Quienes lo saben esperan que dé el paso fatídico y mis tobillos se enreden para siempre en sus troncos inmensos o mi cintura caiga en sus fauces rosadas.
Pero yo también lo sé y huelo el perfume a jazmín de la noche detrás de los muros vecinos cuando la luna se yergue como un disco de estaño entre los tambores que llaman a silencio en la espesura.
En mi cuello cuelga un amuleto de jade que me protege de los helechos violentos y siniestros.
Nadie me atrapará con sus lanzas de marfil aunque brillen sus puntas de oro.
Seguiré mi sendero perdido entre los ríos subterráneos aunque la carne se me desgaje lastimada por los espinos y las lianas suspendidas entre gigantes baobabs sin sombra.
Al final del camino me espera la fuente de las aguas y en el frescor de los templos derruidos mojaré mi cuerpo hasta llegar a mi corazón caliente.
Unos simios amarillos y unas cobras de escamas rojas me observarán mientras devoran frutas perfumadas y semillas oscuras.
Luego, me sentaré a mirar la tarde que se muere irremediablemente.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...