sábado, 16 de mayo de 2009

Efe


Labiodental fricativa sorda...que viene a significar que los dientes superiores se apoyan apenas en el labio inferior dejando un espacio para que pase el aire (por eso fricativa, de ser oclusiva el aire no pasaría y saldría sólo de manera explosiva al despegarse los órganos de articulación) que atraviesa las cuerdas vocales sin hacerlas vibrar (de ahí su falta de sonoridad o sordera) La efe es eso: una consonante labiodental fricativa sorda. Vamos, prueben, si se están muriendo de ganas de probar. Pongan los dientes sobre el labio, expulsen suave el aire y pongan un dedo en la garganta para comprobar que no vibra. ¿Ya está? Ffffffffff...la efe.
Pero, ¿qué les ha sucedido además? ¿No sienten el viento cómo silba en los cañones de los ríos pretéritos? ¿No sienten el frío colándose por la ventana sin burlete? ¿No escuchan la brisa moviendo en el verano las hojas plateadas de los álamos? ¿No oyen el rumor de los aires moviéndose alimonados sobre las lagunas verdes? Claro, es que ellos también deben ser fricativos, labiodentales; pero jamás de los jamases sordos. Son puro sonido como el lenguaje que hablo, el que hablamos todos, el que inunda la tarde de sábado de voces que son sonoras siempre sonoras aunque las cuerdas permanezcan en la más absoluta quietud.

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