domingo, 3 de mayo de 2009

Salman Rushdie

Ésos fueron los factores que libraron a Ormuz Cama de los lazos ordinarios de la vida familiar. De los lazos que nos estrangulan y que llamamos amor. Al soltarse de aquellos lazos familiares, se hizo libre, con todo el dolor que acompaña al proceso.
Sin embargo, lo que queremos es amor y no libertad. Entonces, ¿quién es más desgraciado? ¿El amado, al que se le da lo que su corazón desea y tiene que temer luego siempre su pérdida, o el ser libre, con su libertad inesperada, desnudo y solo entre los ejércitos cautivos de la tierra? La frontera de la piel, sábelo, pequeño, no hay perros que te la guarden.
El suelo bajo sus pies

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