domingo, 3 de mayo de 2009

¿Y por qué siempre mariposas?


Fácilmente consideramos la mariposa como símbolo de ligereza e inconstancia. La noción de la mariposa quemándose en la candela no es particular de las culturas occidentales: "como las mariposas que se apresuran a la muerte en la llama brillante, así corren los hombres a su perdición..." se lee en el Bhagavad Gita (11,29).
Por su gracia y su ligereza, la mariposa es en el Japón un emblema de la mujer; pero dos mariposas figuran la felicidad conyugal. Las mariposas son espíritus viajeros, su misión anuncia una visita, o la muerte de alguien próximo.
Otro aspecto del simbolismo de la mariposa está fundado en sus metamorfosis: la crisálida es el huevo que contiene la potencialidad del ser; la mariposa que sale es un símbolo de resurrección. Se utiliza un simbolismo de este orden en el mito de Yuan-k'o, el Inmortal jardinero, cuya bella esposa enseña el secreto de los gusanos de seda y es tal vez ella misma un gusano de seda.
Puede parecer paradójico que la mariposa sirva, en el mundo sino-vietnamita, para expresar un voto de longevidad: tal asimilación resulta de una homofonía, dos caracteres de igual pronunciación (t'ie) significan respectivamente mariposa y edad proyecta, septuagenario. Además la mariposa se asocia a veces al crisantemo para simbolizar el otoño.
En el Tochmar Etaine o Cortejo de Etain, relato irlandés del ciclo mitológico, la diosa, esposa del dios Mider y símbolo de la soberanía, es transformada en un charco de agua por la primera esposa del dios, que está celosa. Pero de este charco nace, poco tiempo después, un gusano, que se convierte en una magnífica mariposa. Los dioses Mider y después Oengus, la recogen y protegen: "Y ese gusano en seguida se convirtió en una mosca púrpura. Era del tamaño de la cabeza de un hombre, y era la más hermosa que hubo en el mundo. El son de su voz y el zumbido de sus alas era más dulce que las cornamusas, que las arpas y que los cuernos. Sus ojos brillaban como piedras preciosas en la oscuridad. Su olor y perfume hacían pasar sed y hambre a quien fuera que le circundara. Las gotas que lanzaba con sus alas curaban todo mal, toda enfermedad y toda peste a quien ella circundaba." El simbolismo de esta mariposa es el del alma desembarazada de su envoltura carnal.
Entre los aztecas, la mariposa es un símbolo del alma, o del aliento vital, que escapa de la boca del agonizante. Una mariposa jugando entre las flores representa el alma de un guerrero caído en los campos de batalla. Los guerreros muertos acompañan al sol en la primera mitad de su curso visible, hasta mediodía; a continuación, vuelven a descender a la tierra en forma de colibríes o de mariposas.
Todas estas interpretaciones se desprenden probablemente de la asociación analógica de la mariposa y la llama, por el hecho de sus colores y del batir de sus alas. Así el dios del fuego, entre los aztecas, lleva como emblema un pectoral llamado mariposa de obsidiana. La obsidiana, como el silex, es una piedra de fuego; se sabe que también ella forma la hoja de los cuchillos de sacrificio. El sol, en la "casa de las Águilas", o Templo de los Guerreros, se figuraba con una imagen de mariposa.
Símbolo del fuego solar y diurno, y por esta razón el alma de los guerreros, la mariposa es también para los mexicanos un símbolo del sol negro atravesando los mundos subterráneos durante su curso nocturno. También es el símbolo del fuego ctónico oculto, ligado a la noción de sacrificio, muerte y resurrección. Se trata entonces de la mariposa de obsidiana, atributo de las divinidades ctónicas, asociadas a la muerte. En la glíptica azteca se convierte en un substituto de la mano, como un signo del número cinco, número del centro del mundo.
Un apólogo de los baluba y de los lulúa del Kasai (Congo central) ilustra a la vez la analogía alma-mariposa y el deslizamiento del símbolo a la imagen. El hombre, dicen, sigue de la vida a la muerte en el cielo de la mariposa: en su infancia es una pequeña oruga, y una gran oruga en su madurez; se convierte en crisálida en su vejez; su tumba es el capullo de donde sale su alma, que vuela en forma de mariposa; la puesta de esa mariposa es la expresión de su reencarnación. Igualmente el psicoanálisis moderno ve a en la mariposa un símbolo de renacimiento.
Los griegos identificaban la letra "psi" con la mariposa a partir de su tronco central y sus dos volutas como alas. Posteriormente se asimiló a la idea de soplo de brisa, aliento, ánimo y, finalmente, alma. Los griegos creían que, cuando una persona moría, y exhalaba su último aliento, el alma abandonaba el cuerpo en forma de mariposa. La diosa "Psiqué" , enamorada de Eros, era representada como una adolescente con alas de mariposa.


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