You have fallen in love


Un ojal se abre entre los dedos trémulos y penetra toda la lluvia luminosa del domingo.
Una presilla suelta su vertiginoso abismo de tormentos.
Un bretel se desliza como otra línea oblicua, esta vez, en el hombro.
Un hueco de clavícula y cuello corona la pelusa de la nuca en sombra con el cráneo
y se duermen los labios perezosos como pétalos
adheridos en el ruedo que se descose lento y suavísimo.
Sssh, it's so quiet!

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