jueves, 4 de junio de 2009

Ayerahora


¿Quién era yo hace años? ¿Y vos, quién eras? ¿Quiénes somos ahora? Pensándolo fríamente, dos extraños que no sabemos cómo somos. No te conozco, pero puedo reconocerte en el color de tu voz, en tus ojos que tiemblan al hablar de tu padre, al pensar en tu madre. Intento descubrir qué cosas me traés de ese pasado, cómo era que yo sentía el mundo entonces, qué cosas me alegraban, cuál era el color exacto de mi pena. No te conozco, es cierto. Vos no me conocés. Pero hay un aire familiar que nos acerca, que nos sumerge, que nos abraza, que nos hace cercanos. En tu mundo, en mi mundo, en la textura exacta de nuestras mutuas tramas, no hay nada que debamos explicarnos. No hay tiempo que sea diferente o impreciso. Sólo será otra tarde en la hierba bajo el sol del invierno.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué cosita! Me das tanta ternura, Juli, que no puedo dejar de quererte. Y eso que te hacés la dura, ácida e insoportable. Y a veces casi, casi te sale. Pero te tengo calada...sos un algodoncito, bebé.
Agradeceré eternamente las cebollas glaseadas.
Diegus, el que se está yendo a esperarte en Madrisssss.

Anónimo dijo...

excelente, nada más

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