Exorcismo

No quiero volver a sentir que se me corta la respiración en medio del pecho como si un golpe helado me cuajara la sangre y un hachazo de pétalos de metal se me fuera clavando como una lluvia siniestra de pasados. Quiero practicar un antiguo exorcismo de tazas blancas y pan tostado, de sopa de zapallo en humareda naranja que me entibie en sus recuerdos. No es igual y debe suceder para que todo siga bien. Pero una cosa sabe mi memoria y otra palpita mi corazón.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Leer: la mirada de los otros

Mi familia/ Pespuntes azules

Santiago/ Hace un mes