sábado, 27 de junio de 2009

Lo que quedó del mediodía



Me agarró del cuello, por atrás. Yo no podía pensar. Me metió la mano en el bolsillo y entonces me di cuenta de que quería mi celular. El pibe sólo quería mi celular y yo me resistí. Yo no se lo quise dar. ¿Te acordás? Ese teléfono que nos hacía jugar en la esquina de Los Incas y Triunvirato. ¡Cómo nos reímos siempre con el cartel cuando doblábamos en Rupert! Ese que compré cuando la tormenta había empezado a pasar. Ese que tenía la cabeza llena de mariposas y pajaritos. Ese que guardaba las fotos de la visita al Museo de Ana Frank. Yo no se lo le quise dar y me transformé en un ser horrible que peleó por un celular. Pero el pibe me llevaba dos cabezas y tres cuerpos porque yo soy breve y liviana. Entonces me pegó en la mandíbula y me tiró al piso sin que yo dejara de resistir. Y en el suelo me pateó el brazo mientras yo...¡yo gritaba por mi celular! Después me lo arrancó de los oídos y salió corriendo mientras yo le gritaba llorando que quería mis fotos, sólo mis fotos y nada más. Más tarde me puse a temblar como un pájaro debajo de la lluvia. Quiero tener la simplicidad de permitir que las cosas se vayan sin que yo tenga que sufrir. Quiero alguna vez ser sabia y no llorar de dolor por haber sido tan estúpida, tan ignorante, tan absurda, tan inútilmente superficial.

2 comentarios:

Lighten Angel dijo...

Qué buena manera de canalizar y analizar.
Y qué feo momento.

Malena dijo...

es difíl no pegarse a las cosas materiales, sería maravilloso que no sintiéramos nada cuando nos las sacan, pero bueno. Cuando se fueron, hay que dejarlas ir.
Qué feo momento igual, Juli. Te entiendo, a mí me pasó, estábamos con Gaspi, nos robaron a los dos los teléfonos, pero fue imposible resistirse, porque me pusieron a mí un cuchillo en el cuello y obviamente antes que morirme desangrada y/o infectada jaja le di mi querido celular (lo tenía hace tres años!!) esto pasó hace coomo cuatro meses.

Bueno Juli, después contame de tu viaje, no sé nada, ni cuándo te vas, ni cuándo volvés. Solo que te vas a Europa, me contó Toto.
Besos y suerte!
(cuando llegues besá el piso de mi parte)

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