Morir de risa.

Dice Galeano: "No nos da risa el amor cuando llega a los más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele, culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza."
Eso dice Galeano. Yo disiento: a mí, en medio del abrazo, se me da siempre por morirme de risa.

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