domingo, 28 de junio de 2009

Razones



Como siempre no puedo medir la dimensión del otro, tan sólo alcanzo a entrever entre la bruma las razones de mi propia acción. No alcanzo a saber qué te llevó a atacarme, a colgarte de mi cuello y apretarlo, a introducir tu mano ajena en el interior de mi ropa rozando mi cuerpo, a golpear cuando me viste caída en el piso. Menos aún podría darle motivos a tu deseo de lo que tengo yo. Lo que sí puedo, lo que sí debo, lo que sí necesito es vislumbrar por qué yo defendí un objeto como si fuera una vida, por qué me resistí a que te llevaras lo que estabas buscando: una simple y banal cosa. Presa en medio de mis objetos, ¿qué clase de felicidad alcanzaré? ¿Cómo llegará a ser mi mundo si tiene murallas de cosas que creo necesitar para vivir? ¿Cómo podré mirar los ojos de los otros con la confianza que brinda el desprendimiento? ¿Cómo llegaré a hablar aún de solidaridad, de un mundo mejor, de un mañana venturoso? En la vida elegí muchas veces y otras me eligieron a mí, he caído y me han dejado caer, he dado y me han obsequiado, he abierto corazones y me lo han abierto a mí, he sido herida y en mi mano hubo un cuchillo para lastimar ; pero algo es claro: sé que en el interior de las almas hay praderas -algunas más fértiles, otras más áridas; unas pobladas, otras inhóspitas- y hago esfuerzos cotidianos porque en cada parte crezcan los frutos peligrosos del lenguaje que prestan sus alas a la sangre del corazón. No sé por qué lo hiciste, pero necesito saber por qué lo hice yo para volver a creer que puedo sembrar.

1 comentario:

olga dijo...

Me ha encantado tu escrito. Un beso

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...