Un bondi hacia el final


Me voy a tomar un bondi vacío en Retiro que vaya lejos muy lejos tan lejos que ninguno sepa dónde es. Desde allí voy a comprar una postal de un lugar común y te voy a escribir con una letra deformada que ya llegué a destino, que espero que te encuentres bien de salud, que la paso bomba y que ya era hora de que me dejaras de joder. Después la voy a meter en un sobre, le voy a pegar una estampilla con un buen salivazo y la voy a meter en el primer buzón que encuentre en una esquina cualquiera. La vas a recibir tres meses después -nunca anduvo bien el correo por aquí- y vas a pensar qué fue una pena que yo me hubiera ido y llorarás. Yo, mientras tanto, en ese sitio lejanísimo estaré tomando un chocolate con churros y mirando los pájaros pasar.

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