viernes, 3 de julio de 2009

Influenza

Hay silencio de muerte a mi alrededor: la gente no quiere respirar y se seca. ¡Cuán ajena puedo permanecer a la miseria y el dolor! Mientras fueron los que venían de otras partes trayendo los virus en sus maletas repletas de regalos, el tinte de las cosas era brillante; ahora trae barro, trae la pobreza en sus ruedos deshilachados. Ellos se enferman casi al borde de la muerte, como antes se hubieran muerto de sarampión, de Chagas, de dengue. Todos estamos bordeados de silencio y escondidos en las murallas de nuestros miedos. La soledad tiene sus agujas clavadas en los pulmones y estamos indefensos ante los demás que se transforman en enemigos que nos abrazan para enfermarnos. El sistema de salud está colapsado, dicen. Y pienso que fue antes, mucho antes, el momento en que colapsó la solidaridad humana: prefiero decir en los 90.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo, la solidaridad se perdio en los 90 y ahora el miedo al otro, la influenza puede haber una enfermedad mas pavorosa?

Tambien viajas a Marruecos, donde conseguiste la alfombra voladora?
Te mando besos, suerte para tu viaje trasnoceanico y nos vemosìì
Ana Rubio

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