La marea

Cada día se desliza sobre el anterior y lo sepulta.
Sólo yo navego entre las aguas del tiempo y no deseo que la marea me tape.
Corro las cosas de un lugar a otro y miro -a veces- dónde quedan más bellas.
Pero siempre entra un aire que desparrama todo y vuelta a ordenar lo inordenable.
Y así se va mi vida: intentando que todo quede lindo para que entre el viento y lo revuelva.
Deseo que la marea no me tape y aprender a nadar a contramano de una vez para siempre.
Sin retorno.

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