domingo, 30 de agosto de 2009

Lou Andréas Salomé

Ella era bella y racional, lo cual puede ser una combinación fatal. Que lo digan Niezschte, Freud y Rilke o todos los otros que fueron cayendo alrededor.

Apágame los ojos: puedo verte;
ciérrame las orejas: puedo oírte,
y sin pies puedo andar hacia ti,
y aun sin boca puedo invocarte.
Arráncame los brazos y te asiré
con el corazón como con una mano,
detén mi corazón y latirá mi cerebro,
y si incendias mi cerebro
te llevaré en mi sangre.


Rilke, El libro de las horas

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