jueves, 13 de agosto de 2009

Rojo con lunares blancos

Yo tenía un bonito pullover rojo que tenía lunares blancos.
Quedó mi pullover en París.
Solito y abandonado en un avión que me traía de Madrid.
Hacía calor y yo lo llevaba atado a la cintura.
Cuando me senté, el pullover se sentó conmigo y, al levantarme, allí quedó.
Pensé en reclamarlo cuando, un mes más tarde, volví a Charles de Gaulle.
Pero después lo pensé mejor.
¡Qué mejor destino para un pullover rojo que vivir en París!
¡Qué mejor para él que esperar la llegada de un invierno que huela castaños en francés!
Y entonces lo dejé.
Sólo le dije en voz bajita que, cuando le quede tiempo entre tanta felicidad, me envíe una postal desde Le Marais.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...