martes, 15 de septiembre de 2009

Jorge Pinasco

Papá:
Hoy hubiera sido tu cumpleaños 85.
En estos días pienso tanto en vos. Miro mis manos y trato de encontrar la ruta de las tuyas. Miro mis ojos y recuerdo el color de los tuyos. Leo mi letra y pienso en la tuya tan pareja. Huelo mis sopas y rememoro tus comidas.
La vida ha sido injusta con nosotros. Teníamos muchas cosas para decirnos aún.
Aquel 17 de diciembre, en aquel banco, en aquel patio, reposaste de la fatiga que te producía el próximo abrazo de la muerte y fui yo la última persona con la que pudiste hablar. Nunca vas a saber -no me diste tiempo a que te lo dijera- lo que para mí significa que te hayas muerto con mis palabras demorándose todavía en tu oído.
Es cierto que yo te llevo en el corazón, pero desearía que, en este preciso instante, tocaras la puerta de mi casa y te sentaras otra vez conmigo a conversar.
Te sigo queriendo, papá, a través de los velos de mi memoria que siempre te va a recordar.

1 comentario:

Ciel Abad de Lanzani dijo...

Siempre me emocionas con estas notas ahcia tu papa, este donde este siempre te esta cuidando.
te quiero pinuu.

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