martes, 29 de septiembre de 2009

Lectus in lectus


No se puede no leer.
No se puede no leer lo legible/ilegible.
Como no se puede no decir lectus in lectus
escrito en la piel
y yo he dicho
hasta el hartazgo
hasta que me salieron cardenales en las caderas el pecho la cintura
y me quedó marcada la sangre para siempre.
Ojos de páginas que se amontonan in lectus porque he dicho que si no hay palabras no hay nada y la tristeza es una piedra que no late porque nadie la dice nadie la lee nadie la escucha.
Boca de tinta que resulta impermeable porque no hay ortografía si no es de saliva y de labios que no se pueden leer porque no hay lectus que perdure en el tiempo si no es escrito a cada rato en la piel que muta y se deslíe y vuelve a encerrarse en la densidad aromada de la hora en que la luna desea dormirse para que no digan que fue ella la responsable de los zurcidos al texto que se notan aunque intente ocultar que no se puede no leer lo que supura en la sutura donde los sustantivos se amontonan y gritan para que abra las puertas y penetren los verbos como si fueran árboles sangrando y alguien me diga que me calle, que ya me calle de una vez.
Como siempre, cuando deje de leer estaré muerta
para todos para los que creyeron que me tenían ceñida en el halo de luz de una simple vocal, pero yo me escapaba por puntos suspensivos e infinitas comillas hacia otra nota al pie.
Me quitaré la ropa y dormiré entre sábanas blancas como esta hoja sobre la que escribo que no se puede no leer que no se puede no leer.

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