domingo, 13 de septiembre de 2009

Los años que me aguardan


Pensándolo con frialdad milimétrica, no me queda mucho tiempo o, al menos, me queda mucho menos de lo que he gastado. Aclarado este punto, tal vez este sea el momento de sentarse a reflexionar acerca de cómo espero pasar los años que todavía me aguardan y decirme que no deseo sufrir más que lo imprescindible, que quiero tocar el piano, dibujar bellas letras, escribir y leer mucho, sacar fotografías y, de vez en cuando, lavar ropa y cocinar. Son ambiciones modestas y, por ello, posibles. Además, si me fuera dado, desearía viajar. Me gustaría tener, hasta el fin, líquida mi alma y desprenderme de los estigmas con los que otros y yo misma he buscado vestirme. Querría ser sabia para saber esperar que la vida suceda y no vivir en la impaciencia de devorarla como un pan; estar en casa mucho sin nadie que me hable demasiado ni requiera de mi continua atención; tener días para dormir y despertar y volver a domir y despertar; caminar en las tardes de verano sin urgencias de ir a ninguna parte ni a ninguna ocasión. Pensándolo bien sólo deseo vivir.

2 comentarios:

Lucía Elisavetsky Campos dijo...

y yo voy a poder ir a visitarte... a tomar una taza de té o café... o tal vez alguna vez mate???
sí? dale? porfasss.ss...

Julieta Pinasco dijo...

Vos podés venir siempre siempre porque sos parte de mi corazón. Justamente en el desayuno de esta mañana estuve hablando de vos. Te quiero, Lucía Elisavetsky Campos...hasta el cielo. Lululi, te mando besos. Jujuli

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