sábado, 26 de septiembre de 2009

Quererte


Museé Rodin
París, juillet 2009


Cuando te fragmentás así, en gotas de colores, y tu perfume se me queda en las manos desmayado; cuando te derramás así y voy oyendo tus palabras como una larga cinta de seda que me anuda a tu cuerpo y me vas encantando para que no pueda mirar otros paisajes que no sean los tuyos, tus ojos de claror vespertino, tus manos solitarias; cuando te reís en mi cuello y no puedo oír ninguna carcajada que no sea la de tu boca mía; cuando me tendés en la tierra y tu saliva me dibuja una flor de cristales creciendo en mis caderas y los tallos se enredan en mis piernas y trepan mi cintura hasta llenar de pétalos mojados el revés de mis párpados: : ese es el instante en que suelo quererte como si fuera siempre, como si el tiempo se hubiera deslizado al centro de una plaza una tarde de octubre cuando ni vos ni yo nos sabíamos existentes y sin embargo andábamos merodeándonos como fieras ajenas.

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