sábado, 24 de octubre de 2009

¿Cómo es?


¿Cómo era el mundo a través de esos ojos?
¿Cómo era la tristeza o el dolor o el temor que se escapa en una mirada de apenas seis años?
¿De qué forma se procesan los vínculos a una edad en que debería recibirse sólo amor?
¿Y la soledad? ¿Y el desamparo? ¿Y el borde de la demencia rozado en forma cotidiana?
¿Cómo es ser niña enviada a todas partes, sacada siempre del medio, expulsada, olvidada, rechazada?
¿Cómo es tener mamá y no poder alcanzar jamás su corazón?
¿Cómo es que ella huela a madre y desconocer su aroma y su tibieza?
¿Cómo es armar una muralla de papel y palabras para esconderse adentro donde cada sílaba erige mundos de fantasía y perfección?
¿Cómo es pintar y dibujar hasta el agotamiento para no sentir la carne abierta en dos por una ausencia que todo lo magnifica?
¿Cómo es sentarse a la mesa al volver del colegio y que tu madre no te hable por semanas sin que vos sepas por qué?
¿Cómo es no ser jamás elegida para el abrazo, el beso, la caricia?
¿Cómo es transitar el camino de la perfección para ser nombrada con orgullo alguna vez que nunca acaba de llegar?
¿Cómo es quedar siempre en el lugar marcado y no poder salir de él?
¿Cómo es de irremediable una infancia así?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo te elijo para el abrazo y el beso y siempre te eligiría...
Guau!! Me mató, no sé m´ças que decir.
Besos

Agust dijo...

Me dan ganas de arroparte, Juli.

Un beso.-

Ana María Espinosa dijo...

Sí, es desolador esa falta de amor, de cariño, algo que ha generado una gran tristeza. Pero eres tan fuerte como frágil y has aprendido la lección del cariño, Julieta, estás llena de amor, tanto, como el que te negaron.
Un fuerte abrazo.
Tu palabra es también tu fuerza.

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