Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2009

Como un haiku 2

Tu voz invade los canteros.
Crece un oscuro aroma a tierra.
en la densa espesura de mi alma.

Como un haiku 1

El viento atraviesa los álamos.
Su boca me dibuja un contorno
en el centro de mi corazón.

La otra cara de la luna

Imagen
Tu boca me encarcela y me deja volar entre tus labios.
Atrapada y extensa, navego entre las aguas de tu cuerpo y las ondas perfectas de tu risa donde me ovillo para escucharte decir que la entropía, que el desorden...
Me pregunto cómo anduvimos cerca, casi rozándonos, sin vernos.
Pero la vida ha tenido la sabiduría de cruzarnos cuando las diferencias abismales dejan de ser un fastidio irritante y se convierten en posibilidad de aprender en la alegría del complemento.
El amanecer nos alcanza susurrando y corremos a levantarnos para salir mojados a una calle que baja hacia otro día donde crece el afuera como si incluso fuera manso.
Te reís y recuerdo cómo bailamos abrazados en la otra cara de la luna.

Los míos

Imagen
Soy de las que desearían dormirse el 23 de diciembre y despertarse el 2 de enero con todo limpio y un día más por comenzar. Sin embargo, este año termina y ha sido diferente su transcurrir. Algo está ligándome, dice una canción que escuchábamos hace tiempo atrás y me siento, yo también, cambiando de color.
A mi hijo Pablo con quien construyo diariamente una relación paciente y respetuosa después de tanto tantísimo dolor.
A mi hermano menor Pablo que me mostró que el amor que nos une es inalterable pese a los océanos y los calendarios.
A mi hermano Mariano a quien no veo mucho, pero quiero con todas las dificultades de la relación.
A mi sobrina Maïa porque elle est gentile et belle y "calmate vos que se pudgre el rancho".
A mis sobrinos Luca y Miranda a los que extraño mucho más cuando me llaman para preguntar cuándo voy a ir.
A Manette y Lou porque son parte de mi familia desde julio y hasta siempre jamás.
A Mariano que me obliga a entender que hay otras maneras de nombrar las cosa…

El festín de los distintos

La ropa es una piel vacía contra el piso.
Me refugio en tus manos para dormir. Nada me pasará ya.
En los pliegues del papel quedan ocultos signos escritos en tinta negra que no quiero descifrar, tesoros que se llevan las barcas que nunca han de regresar.
Tu boca me busca, me muerde y me recorren tus manos, colmadas de la maravilla de mis susurros que cruzan la noche como si no hubiera otra forma que esta de amar.
Vos, yo o quienes hayamos sido antes cuando éramos felices, pero otros.
El camino tiene una curva donde el viento despliega mariposas azules que se me cuelan adentro del corazón.
Sos diferente a mí: tenés otras historias, hablás en otro idioma, me mirás en un lenguaje que desconozco, tus palabras tienen la precisión de un tratado científico.
Soy diferente a vos: maremoto de emociones superpuestas sin una huella abierta para la claridad.
Ahora,
desde la inmediatez más diversa del planeta,
tu lengua me ronda, me rodea, me asalta con sus signficados incomprensibles para mí.
Me dejo estar e…

Un ángel rubio en la justicia de los hombres

Con la impunidad propia
................................................del asesino
................................................del psicópata
................................................del fascista
................................................del represor
................................................del traidor
................................................del protegido
................................................del que hace el mal
................................................del cobarde que tortura bebés
................................................del energúmeno
................................................del desaparecedor
................................................del arrojador de sedados
................................................del violador de carnes
................................................del aviador de futuros cadáveres
................................................del sumergidor de cuerpos en el río

Astiz lee Volver a matar.

Ya llegará la h…

Ubi ?

a Mariano
¿Dónde vivía antes cuando yo sí existía, pero no habías aún buscado mi confianza ni establecido el pacto que me da carnadura y sostiene? ¿Dónde estaba mi vida cuando yo era feliz, pero estaba incompleta porque desconcía tu palabra de hombre que penetra de verbos la luz de mi cintura y la funda como otro territorio de soles, de mares, de tormentas?
¿Dónde me continuás buscando a través de distancias para obligarme a ritos de amor que desconozco como si antes no hubieran sido más que meros ensayos para poder ampararte en mis brazos, encima de mi pecho, a través de mis sueños?
¿Dónde pude decir esto es un acto que fructifica en besos si nadie me alcanzaba porque yo estaba huyendo y ahora te aguardo para que llegues con tus gestos guardados entre líneas?
¿Dónde aprendo a leerte si no es en tu risa que me circunda para enseñarme lo que guardan tus signos que son significados diferentes a todos los que estuve leyendo y brillan en la noche como piedras magnéticas en medio de la s…

Felicidades varias

Mariano me habla de ratones a los que habría que probar dormidos por no sé qué cosa de la corteza cerebral que no alcanzo a comprender y yo le explico de reorganizaciones del paradigma didáctico que debo modificar; mientras él pela mani y yo sumerjo unos filetes de atún en tanto limón que es un atentado a las papilas. Nos reímos y a mí me gustan sus juegos de palabras, el festín inacabable de neologismos con que me bordea y seduce y el abuso intempestivo de sus superlativos aplicados en normas alejadas de academias reales y fantasiosas. Me ayuda a extender el mantel de la abuela, abre la botella de vino, hablamos de los antepasados, de schules, del novio que fue dejado por tener zapatos desagradables en la infancia, de los nombres, de los duraznos cordobeses que eran la idea platónica del durazno que nunca fue copia ni remedo, de todo y nada y más. Después nos acostamos porque es tarde y las nadas se agotan en su espuma. Nuestras pieles se rozan, se apoyan, se estremecen; pero nos va…

Travesía nocturna

Entre mis omóplatos delgados él hunde su rostro y aspira mi aroma. Después se deja estar invadido en mi perfume que lo colma. Siento el fuego de su respiración adherido a mis vértebras que son como piedras pulidas y pequeñas que ascienden hacia mi nuca clara donde hay nidos de pájaros que se quedan a dormir en la mañana profunda. Él apoya su boca en ese universo que sabe a agua azul, a espuma, a carradas de rosas y me aspira durante segundos infinitos. Cuando despega sus labios, yo canto con el corazón repleto de resguardos y amparos, con la espalda invadida de gotas de saliva que penetran mis poros y viajan hacia mi alma por las rutas de mi sangre encendida. Me río en la templanza de su boca, en el cosmos que se encierra en sus brazos, en sus palabras otorgadoras de dones y presentes. Mi cabeza se olvida de pensar en temores y se pierde en sensaciones conocidas, pero nuevas esta vez. Así podría descansar en la pangea segura de que nada me sucederá por más que se rocen eternas la…

Flores de tilo

Imagen
La luz se filtra blanca entre los jazmines y me despierta después de atravesar la noche en el resguardo de tus brazos. Nos levantamos, me dejás listos el cepillo y la ducha y vas a preparar café mientras me baño. Tengo la piel encendida de besos que no desearía borrar con el agua. El pobre Moulinsart sigue encerrado en su exilio, aunque pensándolo bien, tamaño cuarto es como un continente para un gato. Te veo desde la ventana dejar las galletas para que vengan a buscar los pajaritos. El aire huele a tilo disperso en la frescura matinal. Me voy a trabajar caminando para tomar el colectivo en Luis María Campos. Estoy contenta y nueva. En este instante no necesito nada más: voy repleta de flores de tilo que me desbordan desmesuradamente fuerte dentro de mi corazón.