Párodos

Quién sos que te desconozco que te miro y no puedo alcanzarte que te escucho y no puedo creerte quién sos que así en medio de la tarde me clavás otra daga de sangre y allí en mis tripas se queda para siempre la esperanza.
El coro todavía no ha salido de la escena y a esta tragedia le quedan un par de episodios para alcanzar el éxodo.
Nadie percibe cuán mal ha gastado su vida hasta que no le queda ya nada por hacer.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Leer: la mirada de los otros

Mi familia/ Pespuntes azules

Santiago/ Hace un mes