jueves, 11 de febrero de 2010

Feminicidio

El fuego que se muerde la cola con sus llamas se le pegó a la piel como una manta de gritos insalvables y se llevó la mitad de su vida de joven.
Él la habrá visto arder como años antes había ardido su madre en una infausta noche en que un boliche volaba entre lenguas coloradas.
¿Habrá pensado entonces que si salvaba a su última mujer estaría rescatando a la primera de la hoguera?
Más de 250 mujeres sufrieron agresión en el año que ya pasó.
Dijeron no y les pegaron, acuchillaron, asfixiaron y los medios dijeron que fue en nombre del amor porque qué debería entenderse si no por crimen pasional.
El amor puede tener momentos de violencia divina en que los cuerpos se mezclan furor...pero nada más.
Si hay golpes
Si hay gritos
Si hay llantos ahogados en la almohada
Si hay horror irracional
Si hay miedo cerval
eso no puede ser amor.
Se trata de crímenes llanos ejercidos sobre quien ostenta mayor debilidad.
Ella ardía rociada con alcohol.
¿Él la vería como una bengala iluminada otra vez?

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