miércoles, 17 de marzo de 2010

Ahora la lluvia

Llueve y cuando llueve siento tu soledad como una mano ahogada
Qué solo has de estar, pienso, mientras el agua se desliza en los vidrios
y yo miro sus gotas repentinas.
Esta lluvia es la misma que sentía familiar en enero
y yo estaba en este mismo patio
y vos vivo en San Pablo
y llovia y el agua era una fértil mensajera.
Y ahora, cuando cae, moja la tierra que te cubre
y vos no estás
y yo, aunque respire de este lado del vidrio,
tampoco estoy en ningún sitio
más que en la soledad que siento que me acosa
donde me arrinconás
para decirme que te fuiste
que ya no volverás
que me dejaste sola
mientras la lluvia cae y me moja
y yo siento su fría catarata
mientras pienso qué sola me he quedado para siempre
qué estéril
qué vacía
qué muerta yo
aunque ahora me oculte debajo de un paraguas
mientras el agua hace barro tu tierra
y no puedo tocarte
ni rozarte siquiera
ni aspirar tu perfume.
Cómo es posible que la lluvia te moje sin que pueda cubrirte, ampararte, sanarte
para que vuelvas a los sitios en que habitaste mi historia y la sembraste.
¿Qué hago yo ahora abajo de la lluvia con tu risa que falta?
Que salga el sol así yo no me entero de que estás lejos de mi
que ya no volverás
que he perdido tus ojos, tus manos, los pliegues de tu rostro, tus brazos envolventes
pero el sol ha partido
y cae el agua en esta soledad en que los dos nos hemos quedado para siempre.

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