martes, 30 de marzo de 2010

Consolatio


¿Será así de sinuoso el recorrido?
¿Habrá días en que pensaré que te siento dulce y manso y habrá otros en que deseo volver el tiempo atrás y decirte todo lo que ahora entiendo de las cosas que me fuiste diciendo?
¿Será que a veces aceptaré lo inevitable y otras querré patear el mundo para que cambie y vuelvas?
¿Podré aceptar alguna vez que te moriste de muerte para siempre y que la vida sigue pese a eso?
¿Tendré la valentía de decidir qué cosa hacer conmigo y no dejarme estar en la agonía del minuto que pasa y hay que pensar en el que está a la puerta?
¿Se curará mi herida aunque sangre por siempre?
¿Por qué el dolor se actualiza y todo recomienza cada día?
¿Cómo es la ajenidad de una, el cuerpo que se deja estar porque no hay mano que tiente su contorno?
¿Cuál es la boca que no está, que no estará ya más?
¿Cómo es este aquí y ahora que es allá y nunca?
¿Cuál es el tiempo de lo que ya no vuelve y se carga de vacíos y ausencias?
¿Cuál es la dimensión exacta de lo que ha sucedido? ¿Cómo lo mido, lo peso, lo estremezco?
¿Dónde me oculto para gritar que basta de morirte, que ya fue suficiente, que vuelvas a mis brazos, que necesito hablarte?
¿Cuándo llegará la lenta aceptación en que mi alma será por fin consolada?
Hoy estoy así: sin saber no sé cómo: llena de mariposas que se mueren de día porque temen que el frío de la noche se las lleve.



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