jueves, 18 de marzo de 2010

El cuarto abierto

Te informo para que lo vayas sabiendo.
¿Te acordás ese día en que pintábamos la reja y me hiciste llorar?
Te paraste delante del ventanal y me dijiste: "Ya, Giulia, está bien que las palabras y tus dibujos te hayan ayudado a sobrevivir en el infierno infantil que te tocó; pero eso ya está. Ahora tenés que tener la bondad de abrirte, tenés que dar eso a los otros para que haya otras personas que puedan sanarse con lo que vos tenés para decir... no podés seguir atesorando esas cosas en un cuarto sin que nadie las pueda mirar. Es egoísmo puro lo que hacés y, además, es injusto con vos misma porque seguís castigándote con silencios inmerecidos. Tenés el deber moral, la obligación de mostrar para vivir mejor... ojalá yo pudiera tener los caminos solitarios que vos transitás. Pero en tu caso es hora de que abras las ventanas del cuarto, limpies la tierra que se amontonó y dejes que todo quede al sol. "
En esto estoy...
Ya sabés.

1 comentario:

silvia dijo...

Menos mal que le hiciste caso. Hace un tiempo que entro ahí, con pudor y con asombro... hay tanta belleza...
Gracias, Julieta.

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