viernes, 26 de marzo de 2010

El huesito inquebrantable


Dice la Torá que existe un hueso en la persona, denominado luz,
que permanece inquebrantable en la tumba incluso después
de que todo el cuerpo se ha desintegrado.
Ese hueso resiste las llamas y sirve de simiente a la resurrección

Los huesitos dulces de tu muerte suavísima se desparraman entre la tierra húmeda y debajo del sol. Vos ya no estás allí. Por lo desconocido te tomaste un barquito que roza las orillas de lo oscuro y vas en él con tu óseo secreto recopilando cantos y piedrecitas y algunos caracoles que quedaron desparramados boca arriba. Ya no te quedás quieto con tu dolor de muerto porque en tus ojos se pasean colores amarillos y verdes que se prenden al río de los que fueron un hueco de tibieza para mí. En tu huesito luz tiembla una melodía que yo te conocí y vos vas tejiendo espuma y yodo y arenas con ella para que yo te escuche con tus extraños consejos que caen sobre mí como hojas y cuando miro el pan que está sobre la mesa pienso en las migas de tus pequeños pajaritos y en el campo dorado bajo el sol. Baila la llama de una vela y se tuerce con la brisa que sopla en mi memoria y en tu huesito luz que es alegre simiente para mi corazón.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ella llora con una rueda en la garganta
que gira contra el deseo y con
restos de oscuras órdenes. Hay
que envolverte ahora
con la luz que seas.
Esa luz tiene horizontes que ninguno ve,
como fulgor en un borde casual del viaje.
Juan Gelman

Con todo mi cariño que aunque no te conoce, oyó hablar a Mariano de vos.
Hugo G.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...