sábado, 20 de marzo de 2010

Excrucior


A vos, que tanto lamentabas no leer latín.

Que el español es hijo del latín ya lo sabemos todos.
Que fue rebelde, como todos los hijos que se precien de tal, también.
A mí no deja de maravillarme aquello que decía Roland Barthes sobre la lengua como una manera de comprender el mundo.
Vuelvo a Catulo una y otra vez.
El poeta dice "excrucior" y todos traducimos "sufro" sin dudar, pero dejando pasar las sutilezas que siempre se escapan en toda traducción, eso que el mismo Barthes llamaba la locura de la lengua.
La voz pasiva y la voz activa representan, decimos, la misma idea desde dos puntas diferentes.
Significa lo mismo, repetimos, decir"Yo amo a Juan" que "Juan es amado por mí".
¿Será así?
Cada segundo que pasa desconfío de igualdades semánticas al hablar.
Que una idea pueda expresarse de dos formas diferentes me resulta altamente sospechoso, dada la economía constitutiva de cualquier lenguaje.
Y si, además, se trata de dos lenguas emparentadas, pero diferentes, mucho más aún.
Catulo usó el verbo en voz pasiva, es decir, una estructura sintáctica en la que el sujeto no es agente de la acción, simplemente es quien la padece.
Pero en español el verbo sufrir es intransitivo: no tiene voz pasiva.
Nadie puede "ser sufrido".
Es un proceso emotivo intimísimo que no admite pasividad posible y eso bien lo sabe quien ha sufrido alguna vez.
Sin embargo "excrucior" está en voz pasiva: el pobre Catulo está siendo atormentado por ya sabemos quien.
Tan ajeno a la generación interior es su dolor que habiendo podido usa el verbo "crucio" elige adosarle la preposición "ex" que viene a significar lugar desde donde algo proviene, punto de partida, causa...
Y si "crucio" significa torturar, "excrucio" quiere decir, en su voz activa, hacer sufrir y ni qué hablar de emplearlo en voz pasiva.
El tipo la pasaba mal, doblemente mal, en manos de ya sabemos quien.
A nosotros, hablantes del español, sólo nos queda callar, hacer de tripas corazón y sufrir solitos o recurrir a paráfrasis verbales que expulsen la culpa lejos del interior.
Porque podrá haber agente del dolor, pero las lágrimas son pura y exclusivamente nuestras.
En cambio, en la exacta y sutilísima lengua de Catulo sólo ella es el agente de un proceso que él padece y padece hasta desfallecer.
Qué astuta fuiste, Lesbia... negarte así para pasar a la inmotalidad.


No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...