Lis


Mariano y Lis
Leipzig, Alemania
197...


Lis llegó a mí quién sabe cómo.
Tampoco importa demasiado. Venía del pasado de Mariano con una caja de fotos y un calor amparador de madre.
Me acunó entre sus brazos cuando yo me deshice.
Y me dio a manos llenas todos los retazos de memoria que ella poseía.
Me dijo cosas buenas.
Recuperó el "Juls" con el que, a veces, Mariano me llamaba.
No tengo para ella muchas cosas más que mi corazón fragante, un sitio especial entre mis mejores afectos y las ganas que me dan de abrazarla para que el tiempo fluya en la seguridad redonda de su abrazo.

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