martes, 9 de marzo de 2010

Picaderos


Jerez, Provincia de Chubut
República Argentina
Enero 2010


- Dejate de escribir "feministerías",- me dijiste en Bahía Bustamante. - Si escribís sobre Romina Tejerina y es tan obvia la violación, el cuento es redundante y no sirve para nada.
Te odié como todas las veces que me dejabas sin argumentos para pelear.
Te miré y exclamé:
-¡Qué sabrás de literatura vos! El discurso literario es, por definición, redundante. La ciencia nunca es literatura, y...
-Bla bla bla... Nunca/ Siempre/Jamás....jajajaja. La princesa de las definiciones troskistas ya sabe que no tiene razón -te reíste y yo me fui a la orilla del mar.
El día pasó, se llevó el enojo y no volvimos a hablar del tema.
A la mañana siguiente, mientras vos dormías, yo me levanté, tomé el cuaderno y mis lapiceras de pluma que me envidiabas con ferocidad y de un tirón escribí otro cuento, "Picaderos".
Al rato te despertaste. Fui al cuarto, me paré con una mano en la cintura sosteniendo el cuaderno y la otra en el marco de la puerta.
-Escuchá. - te dije triunfante y soberbia.
-¿Tengo otra opción?
-No y callate. - estabas de costado y me senté a caballito sobre tu cuerpo para leer.
-¿Un mate siquiera?
-Después, nene, después. - y te leí el cuento mientras cerrabas los ojos para concentrarte.
Cuando terminé, esperé y vos hiciste silencio.
-¿Y?
-Ese lo mandás así como está al concurso ese de España
Yo, que me la doy de superada, dudé:
-¿Te parece?
- Jamás me equivoco. - me empujaste hacia la cama para ir a hacer mate.
Te perseguí por la casa. ¿No es muy corto? ¿No falta redondear los personajes? ¿No está muy seco?
-Mandalo así y respirá un poco, por favor, todavía estoy dormido.
El cuento tenía una razón. Habíamos estado en Sarmiento, una ciudad patagónica a orillas de dos lagos. Allá, en el mapa, vimos un lugar que se llamaba Jerez. En julio yo había ido, por primera vez, a visitar la ciudad de mi abuela paterna, Jerez de la Frontera, en España y le había hablado tanto a Mariano de esa ciudad que quiso hacer esos 80 kilómetros en medio de la nada para conocer este Jerez patagónico. Cuando llegamos eran dos casas destruidas y un bar que se llamaba "La Esperanza", pero él me hizo sacar mil fotos para que viera Olga, mi prima jerezana. Después supimos que esa era zona de picaderos tehuelches que eran los sitios donde los indios, a orillas del lago Colhué Huapi, se juntaban a tallar flechas. Mariano estaba fascinado con el tema.
Al volver a Buenos Aires, pulí un poco el cuento y lo mandé a España.
Hoy acaban de avisarme que "Picaderos" ganó el Primer Premio de Narrativa en el concurso.
Y vos nunca lo vas a saber.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estaba buscando imágenes de Bahía Bustamante y aparecía esta foto tuya en en el Jerez chubutense. En realidad abrí la imagen que me trajo a tu blog porque me llamó la atención la palabra "feministerías" (calculo que es porque define exactamente lo que siento cuando leo algunos libros de reconocidas autoras latinoamericanas... que me entretienen y me aburren a la vez...) y ya que estaba leí hasta el final.

Que hermoso haber encontrado un compañero de viaje y de vida con el que poder compartir lo que has escrito a caballito sobre su cuerpo... Esa diferencia entre entre el pensamiento literario (o humanístico podría decirse) y el científico que cuando se encuentran desde el respeto y la aceptación genera riqueza en todos los sentidos posibles...

Y que tristeza que se fuera, que sólo se debe quedar uno...

Bueno, me encantó lo que escribiste, como lo escribiste y me emocionó mucho...

Solo me quedaron las ganas de leer el cuento Picaderos...

Saludos desde San Nicolás, Bs As

Alejandra

Julieta Pinasco dijo...

Alejandra: La muerte de Mariano fue uno de los Dolores más imposibles de superar.Sobre todo porque ocurrió intempestivamente y sin aviso a pocos días de regresar de B. Bustamante. Pero la vida sigue y se impone siempre. El dolor agudo se dulcifica y la cicatriz duele por siempre.
El cuento está acá, en este blog. Esta es la referencia
http://acuaticas.blogspot.com/2010/05/picaderos.html
Bahía Bustamente es un lugar maravilloso. Alguna vez mi alma me permitirá regresar.
Un beso
Julieta

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