Sin palabras.

Extraño, sobre todo, tus palabras.
Que vengas a decirme, superlativo, todo.
Que me llenen de luz tus adjetivos.
Extraño que me escribas la piel, el cuerpo, los cabellos.
Que me leas palabras mientras estoy cenando.
Que construyas torres tambaleantes de claros neologismos.
Que juegues con tus labios hablándome en la boca.
Sumida como estoy en tu silencio
extraño, sobre todo, que me hables.

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