martes, 27 de abril de 2010

Fotografía Mariano Levin
Bahía Bustamante, Provincia de Chubut
Febrero 2010



Ha quedado la taza sin beber y el viento llena el líquido de polvo. Las hebras de té suspiran y las cucharas olvidan qué era eso llamado revolver. Nadie conoce ahora -yo al menos- a qué sabía el té a la hora en que el silencio es una honda oscuridad cerrada. Vos te marchaste y la mesa quedó tendida en casa. Y van desdibujándose los días mientras recuerdo tu voz como si hablaras en mi oído. En tan pocos instantes se alucinó de muerte nuestra vida y no tuvimos el tiempo suficiente para decir que no y presentar batalla. Que todo se hizo sangre vacía y te empecinaste en partir como si lo tuvieras decidido y fuera inevitable. Que pronto come el cuerpo lo que tuvo de alma, de corazón, de miedos y ocupa todo con su perenne sacrificio. Y te quedaste quieto, y te quedaste frío y te atrapó la muerte. El té estaba servido para nadie.

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