jueves, 20 de mayo de 2010

Mater/matris, tercera declinación

Me voy desgastando como una piedra pulida por el agua y quedo rodada y nimia y transparente de tanta nada, de tantas lágrimas, de tanto preguntarme cómo sucede todo lo que nos va pasando. A veces creo que me quedé sin boca y no puedo otra cosa que mirar hacia adelante como si hubiera muros y más muros y otros y otros. Alguien debería responderme cómo me equivoqué así y hasta cuándo debo cargar la cruz que han atado a mi cuello. Pero todos están mirando para otro lado y yo no sé cómo tomar la taba entre las manos y hacerla volar por el cielo azul.

1 comentario:

Mónica Volonteri dijo...

Juli, vos no te equivocaste, ni te ataron una tabla al cuello. Simplemente estás viva y te pasan las cosas que nos pasan a los vivos. Déjate vivir y no le tengas miedo al desgaste que provoca la pena horadando en cada uno de tus huecos, que cada día están más vacíos. Quizá de eso se trate: vaciarte por completo. Valga el oxímoron.

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