domingo, 13 de junio de 2010

Mis mil y una noches

Yo conocí un hombre que cada noche escuchaba una historia y mis palabras lo rozaban como espejos azules hundiéndose en el oxígeno que respiraba en mi boca.
Yo conocí un hombre que pendía de mis finales como si fueran cristales perfumados en el borde del lecho y en la matriz profunda de mis cuentos se sumergía para recuperar el cuerpo que no había tenido.
Yo conocí un hombre que observaba mis labios y caía en ellos empapado en el agua violenta de mi lengua que todo lo decía.
Yo conocí un hombre que me pedía que le diera un palacio de verbos para pasear su alma tomada de la mía, enlazada en el aire como si fueran pájaros verdes y anaranjados sostenidos en tímidas campanas que sonaban suavísimas.
Yo era Scherezada, la que todo lo cuenta; pero no supe cómo cambiar su vida por un cuento.
Yo concoí un hombre que me dejó cuando vino la Muerte y le prometió relatos infinitos para siempre.

1 comentario:

La Profe de Geo dijo...

¡Qué bello!
Mi imaginación lo vió como si hubiera estado en esos momentos.
Fuiste una privilegiada de la vida de tener un hombre que te escuchara de esa manera y me alegro por vos.
Hermosísimo.

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