lunes, 28 de junio de 2010

Mariano Levin: Sueño


Hoy tocaste a mi puerta y yo estaba dormida con mi camisón con estrellitas lavandas. Me corrí a un costado para que pudieras caber, aunque, ahora, ocupás un lugar tan pequeño. Me pasaste tu mano por la cintura, como lo hiciste siempre, y nos volvimos a dormir. Yo soñé con una casa de paredes azules donde las sillas están pintadas con palabras en el respaldo. Soñé que ponías migas adentro de las macetas para que los pájaritos bajaran con sus alas de lluvia a comer, soñé que volvías a preparar tu café espantoso y lo servías en esas tazas chatas que no volví a sacar. Me pusiste frambuesas en todas las tostadas, me oliste la espalda como el perro perdido que siempre fuiste para mí, apoyaste tu boca en mi nuca desnuda y frotaste tus manos en el pliegue delgado de mis rodillas. Después te sumergiste en el pozo donde las clavículas se juntan con el esternón y sabe a sol. Al rato me desperté sobresaltada: estaba sola con mi camisón y una cama vacía donde hace 12o días que faltas. ¿Cómo es posible -me dije- que hayas muerto? ¿Cuál es la broma? ¿Cuándo llegará el sobre con la tarjeta que siempre me mandabas los 9 de cada mes? ¿Por qué no me disjste que ibas a morirte así yo preparaba mi maletita roja y me tomaba un avión que me hiciera desaparecer de toda esta tormenta de tristeza que a veces no me deja ni siquiera pensar? Alguien abrió la puerta: era una puerta de marfil y pasé.

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