sábado, 24 de julio de 2010

Gracias por tanto afecto en el día de mi cumpleaños



No sé cuándo decidí enseñar. Quizá cuando tenía pocos años y mi papá me había hecho un mueble que tenía un pizarrón. Yo ponía a las muñecas y a mis hermanos en fila y les daba clase. Quizá haya sido entonces. Lo cierto es que pasaron muchos años y yo sigo jugando a lo mismo, pero, ahora, en vez de muñecas y hermanos, están ustedes. Ahora sé que, cuando una sigue de grande con los mismos juegos de la infancia, la vida tiene prolongados instantes de felicidad. Y yo, pese a todos los dolores y tristezas que me vienen dando tupido hace varios años, soy feliz dando clase. Me divierto con ustedes, aunque me enoje, aunque los rete, aunque sea antipática, maleducada, sarcástica y a veces más de uno desee despeñarme por la escalera.
Sepan que les doy lo mejor que tiene mi alma: los libros y la posibilidad de escribir para que lo que tienen en el corazón no se les pudra adentro y salga transformado. A mí, las palabras -las mías y las de los otros escritores- me permitieron sobrevivir: me sirvieron de flotador cuando me ahogaba, de caricia cuando me sentí sola, de explicación cuando no comprendía, de indicador cuando no sabía por dónde andar. Ojalá, desde el frente, pueda yo enseñarles eso: a sobrevivir con entereza y alegría. Las cosas malas y las buenas en la vida, pasan como el viento. No hay que aferrarse a nada, sólo dejarse atravesar. En medio del dolor más agudo y las istuaciones más terribles siempre alguien tiene la luz de su cocina prendida para mostrarnos que tenemos un lugar para llegar y descansar.

Gracias a todos - a los amigos de siempre, a los nuevos amigos, a los alumnos de ahora, a los de tiempos inmemoriales, a mis hermanos, a mis sobrinos, a mi hijo querido y a los hijos que he ido adoptando por ahí.
En un cumpleaños marcado por la ausencia me poblaron el vacío de mensajes y cariño y me gustaría poder abrazar uno por uno a los más de 400 que se acercaron a mí de una u otra forma para hacerme saber que están, que me valoran, me acompañan y me quieren.
Sólo deseo un poco de tranquilidad para los próximos 365 días que empezaron hoy.
Ojalá pudiésemos darnos todos cita en una plaza alrededor de un mantel de pic nic lleno de cosas ricas y charlar hasta que se oculte el sol.
Los quiero.
Juli

2 comentarios:

Lucía Elisavetsky Campos dijo...

Jujuli, yo también te quiero mucho. Qué lindo que estés contenta!
Feliz no cumpleaños. (acordate siempre de ese diálogo entre el sombrerero, la liebre y alicia. Y acordate de mí también).

José W. Legaspi dijo...

Sabes que en Uruguay tienes un amigo que te quiere, respeta y admira... Un gran abrazo, y gracias, por ser y estar

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