Ver morir es peor que morir, para que sepas.

Solo se queda el vivo con la muerte del otro
y la mastica para poder tragarla.
Pero vuelve la muerte con su carne incomible.
El que se muere se murió y no come.
Tuvo su pena si pudo pensar que se moría, que se estaba muriendo.
Pero el que tiene una mesa tendida y agua
y nadie se sienta con él en el enorme desconsuelo de la pérdida,
se está muriendo cada día
y nadie se da cuenta.

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