domingo, 19 de septiembre de 2010

Cuestiones


¿Dónde, en qué libro, en qué hoja ajada por el tiempo está escrito el lapso exacto de los duelos, la proporción directa entre los bellos días y el tiempo en que debe lamentarse una partida? ¿Cuál es el metro patrón que dictamina que la cicatriz se abre, se cierra y se supera? ¿Cuál es el tiempo en que los velos negros deben caer o ser llevados por una brisa fresca? ¿Quién puede decir si este es el día, la hora, el minuto en que la sangre se limpia y no es traición ni olvido ni siquiera angustia? ¿Quién sabe en qué consiste la extensa pena de la muerte que nos sucede a los que nos quedamos y vimos morir los nombres que teníamos, los secretos a medias murmurados, los lugares vividos, las caricias sentidas? ¿Quién recuerda - si no yo- las hojas de los tilos que caían sobre los desayunos, las palabras pausadas, las risas de domingos? ¿Hay otro sitio donde eso perdure que no sea la memoria que guardo? ¿Hay otro sitio adonde esté ese tiempo, larvado pero muerto? ¿Quién puede decir cómo sigue la vida, qué rutas son las que deben transitarse para no plegar los mapas para siempre en un cajón que huele a tristeza y congoja? ¿Qué debería saber para que el tiempo siga desgranando sus segundos hacia adelante y caigan en las playas las olas de una insólita alegría? ¿Qué trae la primavera -otra- de flores y de brotes que sean para mí que en ese afán de la palabra lo digo tantas veces? ¿Qué frases quedaron subrayadas, escritas en los bordes a dos letras y perdurarán eternas y nada las reeemplaza por que el alma -lo decía santa Teresa- tiene muchas moradas y entodas se abren nuevos cuartos y pasillos y el sol da en mañanas que serán diferentes, sin que nadie intente cuantificar el calificativo? ¿Quién puede decir que esto que digo no deba repetírmelo mañana cuando abra los ojos y sea lunes y se acabe el invierno y vuelvan los días a tornarse livianos como médulas nuevas? ¿Quién puede asegurarme que la vida no es abrir las ventanas, sacudir los armarios, cerrar viejas maletas y ver qué pasa coin los tickets del viaje? ¿Es tan sólo escribir, dibujar y envolverme para que pase el tiempo y yo me desteja al lado de una estufa?
Como siempre, las respuestas se conocen andando.


Como el mar, mi amor es de profundo; pues cuanto más doy, más tengo.
W. Shakespeare, La tragedia de Romeo y Julieta

1 comentario:

Liliana dijo...

Nada, Juli, qué voy a decir, si vos lo dijiste todo. Con las mismas palabras que hubiera usado si escribiera tan bien como vos. Me perforó el corazón hasta el llanto.
Brindo por vos, Julxssss, por todas tus primaveras.
Te quiero
Lisssssssss

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