miércoles, 22 de septiembre de 2010

Película

Si en vez de haberte muerto, nos hubierámos gritado hasta el agotamiento y yo hubiera dado un portazo que todavía conmoviera los cimientos de los días, todo sería ahora más claro: lo llamaríamos revancha y nada más. Pero tuviste la genial ocurrencia de perderte para siempre y lo último que me dijiste fue tu risa -tu única y cristalina risa- y algo de una deuda sin saldar que yo tenía con tu cromosoma Y. Andá, te dije, y llamame cuando salgas así mis XX te pagan como saben pagar. Pero nunca me volviste a llamar. Y cuando yo te fui a buscar, dormías en esa blanca habitación helada de un canicular febrero que sólo tenía prisa por terminar. Todo es parte de una película que hace esfuerzos por continuar y aunque he apagado la pantalla, ella insiste en volver a titilar.

1 comentario:

Común dijo...

Hola!!!!!

La risa sana el Alma, así que cada vez que recuerde su risa sonara dentro de vos y todo estará sano…..

Que tengas una buena semana.
Un abrazo de oso.

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