viernes, 22 de octubre de 2010

Comparaciones

La distancia que media es apenas diminuta y pasa en mi cerebro.
No hay otra cosa afuera que químicas diversas y telares que tejen dibujos sorpresivos.
Me recuesto en el aire que pudiera tenerme para que caiga una lluvia de manos y recuerdos que me moje el centro impreciso del cuerpo, esa médula ósea que podía albergar sorpresivas sustancias y sólo dio otra muerte -enrollada como una serpentina de pinchazos-.
Después abro los ojos y veo lo que pasa: una voz que me nombra, unos ojos -azules- que me observan, una boca que me habla.
No sé cómo se sigue por la vida, pero se sigue.
La voluntad es una fuerza misteriosa, agazapada, honda.
A veces no querría recordarte, pero te nombro y tu nombre es un árbol que me ofrece dos sombras y me atormenta el tiempo con sus ráfagas claras sobre mi piel mojada.
Guardaré las palomas en un frasco de vidrio y saldré a la vereda a ver cómo el invierno se vuelve primavera.

2 comentarios:

Mónica Volonteri dijo...

Me encanta el verso final. Es de una tristeza bella y profunda como solo vos sos capaz de decir. Pero te cuento que las comparaciones nunca han sido buenas. Te lo dice una sobreviviente: nunca se acaba de vivir...

forever dijo...

I'm appreciate your writing skill.Please keep on working hard.^^

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